Comunicación y educación….!, educación y comunicación…!, comunicación…! ¡Educación! …!mmm!. Haber pues, si miramos alrededor nos encontramos con vecinos tales como la cotidianidad, el lenguaje, la construcción simbólica, la praxis, las teorías, inclusive al desarrollo y, claro está, un creciente intruso: la tecnología.
Pero… sabe algo?, cada vecino tiene una casa con características específicas y particularidades relativas a cada término; y sólo uno, el fundador del vecindario, se conserva homogéneo a estos conceptos: el factor social. ¡Si, tal cual! usted, yo, él, ella, nosotros, ellos.
Yo, Marcela Gómez a través del texto Comunicación y desarrollo, comunicación –desarrollo: cuestión de abordaje conceptual, cuestión de experimentación” (Comunicación personal, 30 de septiembre, 2008) me atreví a formular un postulado para comprender ese factor social del que le hablo, que dice así y que también aplica para esta relación de la comunicación con la educación:
“Si nos fijamos con detenimiento, encontramos un denominador común: el factor social y recordemos que el ser humano por sí mismo también es un individuo que se valida a través de la dimensión socialporque sin otro, no habría un uno, ya que sin otro,¿quién corroboraría la existencia de uno?, si su respuesta es yo mismo(a), ¿a quiénse lo compruebo?, imposible pensar en un algo porque la dimensión simbólica que conlleva al entendimiento sólo es un factor de quien adquiere condición humana, o seausted o yo u otro”.
Ahora bien, en este postulado he desarrollado un concepto sobre la dimensión social del individuo humano. En la descripción se dio un proceso de comunicación en el sentido matemático del término: hubo una retroalimentación entre mi conciencia y yo que finalmente le pude transmitir a usted a través de este escrito.
Por otro lado también hubo un proceso educativo en dos sentidos, los cuales explicaré con base al concepto de educación planteado en el texto La construcción del saber y del saber hacer de Ricardo Lucio (1990): el primero fue de mi hacia mi ya que si “crecer es una constante en el hombre y significa evolucionar, desarrollarse, adaptarse, asimilar, crear, construir… a través de la interacción e intercambio permanente con el medio (social)", implícitamente los procesos educativos a los que me ha sometido, y me sigue sometiendo, la escuela en el intercambio social con los docentes y compañeros de estudio, me ha permitido identificarme, creerme, integrarme y adaptarme como una individua social, como un ser social en cuya práctica he determinado una visión del hombre plasmada en aquel postulado.
En un segundo sentido, yo soy un sujeto de la sociedad que intencionalmente intercambio por este medio escrito con usted lector(a) mi visión del hombre para incentivar en su pensamiento un desarrollo conceptual del factor social que le implica a su existencia humana; si usted lo asimilo, lo apropio y lo terminó de construir desde su racionalidad entonces podríamos decir que “creció” en un intercambio con un medio social escrito donde el factor social se dio entre un yo escritor y un usted lector.
1) Jesús Martín Barbero, en su texto Perder el objeto para ganar el proceso (1991: 84) plantea que “toda forma de representación objetiva, a partir de la cual se hace posible la elaboración de símbolos, se explica entonces como un proceso de producción de sentido propia de la actividad de las relaciones sociales”
2) El sacerdote eudista Carlos Juliao, en su texto Educación Social. El Minuto de Dios: una experiencia y un modelo (2007:26) dice que “el aprendizaje humano sólo es factible cuando se está en relación con otros humanos… la educación no es únicamente un conjunto sistemático de ideas, teorías y prácticas; se refiere también a un tipo de experiencias humanas que componen el hecho educativo. Sucesos cotidianos que tienen significado y sentido; un diálogo donde confluyen los ideales de formación y los implícitos y explícitos proyectos de vida de un colectivo. Lo cotidiano designa un conjunto de vivencias, es decir, de entidades que suceden para y entre sujetos …
La trilogía de la vecindad
Jesús Martín Barbero[1] concibe la comunicación a través de la trilogía de la praxis, la construcción simbólica y la dimensión social, términos que desde la perspectiva del Padre Carlos Juliao[2] interpreta una relación igualmente dimensionada pero esta vez para comprender la educación. Entonces, ¿qué marca la diferencia?.
Simple, la comunicación esta implícita en la educación, porque no se puede educar sin comunicar pero si se puede comunicar sin que ello implique educación y el factor determinante es el propósito consciente o inconsciente de comunicación (capacidad/pensamiento cognoscente) de quien comunica y de quien es comunicado(a) a través de las experiencias humanas dadas por sucesos cotidianos dotados de significado y sentido cuando indeterminadamente 1) hay una producción simbólica de la práctica de la realidad social o 2) se generan nuevas formas de práctica social desde las producciones de sentido.
Me atrevería a determinar que la comunicación formula procesos educativos en la medida que las experiencias humanas conduzcan a una realidad social procesada simbólicamente a través de la praxis.
Implicaciones de la dimensión social desde la perspectiva de la educación.Ya está claro que la dimensión social juega un papel indispensable en los procesos de socialización humana tales como la comunicación y la educación y como denominador común es el motor de la praxis y de la construcción simbólica del individuo. El padre Juliao es quién profundiza esta movilidad trifásica para educación desde lo que él denomina el quehacer praxeológico, exaltando en el factor social el compromiso de la educación a partir del concepto de comunidad como un ecosistema social basado en la coexistencia de un grupo humano que, soportado en una base geográfica, estimula el sentimiento de pertenencia y el mantenimiento de las relaciones interpersonales en términos de socialización y comunicación dadas en el marco de la vida cotidiana.
El cuento es que gracias a la experiencia humana el individuo puede experimentar una construcción de saberes por medio de la reflexión de una lógica de la acción (praxis), de lo vivido en esa experiencia humana, al resultado de esa reflexión es a lo que el padre Juliao denomina Praxeología (o sea que la praxeología es el resultado de la reflexión de una experiencia humana), determina que su quehacer esta soportado en cuatro fases:
1. Ver, fase que constituye la vivencia de la experiencia humana.
2. Juzgar, fase en la que se evalúa crítica y creativamente (se interpreta simbólicamente) la experiencia.
3. Actuar, fase en la que se práctica de forma innovadora la validación de la experiencia, en donde se ponen en práctica las conclusiones de evaluación de una experiencia sobre otra nueva buscando un cambio en la vivencia.
4. Devolución creativa, fase en la que se reevalúa la experiencia, reflexionando los aprendizajes adquiridos para estipular nuevos modos de actuar.Es así como la dimensión social valida y consolida la educación desde la experiencia humana reflexionada sobre nuevas practicas sociales, nuevas producciones de sentido y nuevas realidades sociales, siendo la comunicación un ímplicito intercambio de visiones en el medio social de la cotidianidad que soporta esas constantes experiencias humanas.
[1] Martín – Barbero. Jesús. Perder el objeto para ganar el proceso. Revista signo y pensamiento Nª 18. Pontificia Universidad Javeriana. Bogotá. 1991. Pág 84
[2] Juliao, Carlos. Educación Social. El Minuto de Dios: una experiencia y un modelo. Corporación Universitaria Minuto de Dios. Bogotá. 2007